
Es un arbusto trepador que llega a medir medidas realmente grandes siempre y cuando puedan expandirse. Tiene un crecimiento rápido, perfecta para cubrir fachadas en pocos años.
Las hojas muy pecioladas, de formas bastante variables, desde algunas variedades que las hojas son casi enteras, redondeadas o acorazonadas, a dentadas o divididas, hasta formas trilobuladas. Son caducas, que viran al rojo en otoño antes de caer, aunque existen diversos cultivares de Parra virgen con diferentes tonalidades de las hojas.


las flores insignificantes y bastante melíferas. Sin embargo el fruto es achatado y de 6-8 mm de diámetro, de color azul oscuro. Los zarcillos terminan en ventosas adhesivas si se agarran solas a la pared.
Se cultivan por sus hojas, que toman esas interesantes cloraciones rojizas en otoño. Como he dicho son ideales para cubrir paredes, fachadas y muros.
No es muy exigente en cuanto al suelo y clima y tolera tanto el sol como la sombra. La exposición al sol favorece la aparición de coloraciones vivas en otoño. Por suerte es muy resistente, soporta bajas temperaturas (hasta -15ºC). Soporta tanto el frío como el calor fuerte. Siempre y cuando el suelo este bien drenado.

Solo necesita un riego regular, más frecuente cuando la planta aún es joven y con escaso aparato radicular. Abonar con materia orgánica (estiércol, compost, mantillo, etc.) en invierno y/o en primavera con fertilizante mineral. Guíarla en un principio para cubrir la mayor superficie posible de pared.
Estas enredaderas pueden propagarse por semillas plantadas en otoño o en primavera después de haberlas estratificado durante 2 meses a más o menos 4ºC. Se suele propagar por esqueje tambien, las estacas de madera suave tomadas a fin del verano enraízan con facilidad bajo vidrio o plástico, al igual que lo hacen las estacas de madera dura (madera del año anterior) plantadas en primavera.



